Si antes fueron los hoteles para mascotas, hoy son los hoteles para plantas, en particular para bonsái.

Por sus características, estas especies requieren cuidados diarios, partiendo por un buen riego, indica Claudio Jofré, dueño de Chile Bonsái, empresa con 20 años en el rubro.

Esta empresa ofrece durante todo el año un servicio de hospedería de bonsái por $400 el día, que incluye servicios, que son cobrados aparte, como cambio de macetero si es necesario, poda, fertilización, fumigación, un “enchulado en general del bonsái”.

En su singular hotel ha llegado a albergar a 1.000 “huéspedes” en una misma temporada, con estadías que van desde un par de días hasta años, “me han llegado a pagar $1,5 millón en hotelería”, precisa.

Visto como una inversión, un bonsái es conveniente y no se deprecia si es que está bien mantenido, asegura. Puede superar los 100 años de edad, por lo que es heredado por generaciones, tal como ocurre en Japón. Su valor puede incluso duplicarse: “Si una persona compró un bonsái en $220 mil en 10 años podría incrementar esa inversión en 100% siempre y cuando el árbol esté bien trabajado”, dice. Aunque advierte que si a ese mismo árbol, por ejemplo, se le pasa a llevar una rama su precio bajaría a casi la mitad, tal como ocurre con un auto chocado.