TÉCNICAS Y CUIDADO

INTRODUCCIÓN

Los constantes cuidados que reciben los árboles bonsái les permiten vivir más años que sus congéneres naturales.

Hay dos tipos diferentes de emplazamiento de bonsái con características muy diferenciadas: interior y exterior.

Realmente, no existen tipos de bonsáis de interior sino condiciones que permiten vivir a este pequeño árbol en el interior de una casa. Los bonsái de interior son especies que no soportan las heladas, como son el ficus, carmona, sageretia serisa etc. La adaptación de un bonsái al interior de un hogar dependerá de las condiciones ambientales, tales como luz, temperatura, humedad, etc. Con respecto a la luz, podemos decir que es el elemento más importante para el crecimiento del bonsái.
Por tanto, debemos procurar siempre situarlos cerca de una ventana amplia con luz clara.

CUIDADOS BÁSICOS

Y ahora. Cómo lo cuido?
Ese es el primer interrogante que nos viene en mente cuando nos regalan ese simpático arbolito. No desesperarse, ni preocuparse. Si ocuparse.

Lo primero que debemos saber es que un Pre-bonsái (que es seguramente lo comprado o recibido), o un Bonsái, es un ser vivo que requiere fundamentalmente: Luz, aire, alimentos y alguien que vigile que no se enferme.

LUZ y AIRE
Cuando hablamos de luz, nos referimos a la exposición de los rayos solares. En este punto cada especie tiene sus propias necesidades, pero, en general todas requieren la mayor cantidad de horas luz posibles. Es ideal el sol de la mañana (el del mediodía o la tarde es muy fuerte aquí en Chile). Por eso lo primero que debemos asumir es que el pequeño arbolito debe vivir al aire libre expuesto a los cambios climáticos de acuerdo a lo requerido para cada especie.

Es posible entrarlo temporariamente, pero solo temporariamente (un par de días nomás).

ALIMENTOS
En este punto nos referimos al riego y a los nutrientes que los vegetales adquieren generalmente a través de las raíces.
Hay que tener en cuenta que los Bonsái son árboles y arbustos plantados y educados en cuencos de bajo contenido de substrato(tierra), por lo tanto deben ser regados mas frecuentemente que una planta común puesta en una maceta común. También aquí se debe observar que cada especie requiere una frecuencia distinta de otra; y que esta va a variar de acuerdo a la temperatura ambiente, la humedad, el viento, e inclusive a la granulometria (porosidad, esponjosidad) del substrato.
Por lo general en otoño y primavera será necesario un riego diario, en invierno uno cada tres o cuatro días y en verano uno o dos diarios. Observe siempre la superficie del cuenco. Si está húmeda todavía, no lo riegue.
Con el tiempo los nutrientes contenidos en el substrato se agotan y es menester incorporarles. Aquí es donde entran a jugar su papel los fertilizantes.
De acuerdo a lo que dicen las instrucciones de los mismos debe utilizar en su Bonsái la mitad de la dosis recomendada por el fabricante.
En primavera utilizar un activador de follaje (alto contenido de nitrógeno) cada 15 días, y en otoño un activador de floración (alto contenido de fósforo y potasio y bajo en nitrógeno) también cada 15 días.

CONTROL de PLAGAS
Hay que estar atento ante la aparición de insectos, ácaros, orugas, o manchas extrañas en el follaje. Como el tema puede resultar muy amplio recomiendo ante alguna de las sintomatologías mencionadas recurrir (árbol en mano) a su viverista de confianza para que le indique los pasos a seguir para su erradicación.

En pocas palabras: Ubíquelo en un lugar muy luminoso al aire libre, controle el riego y las plagas y recuerde fertilizarlo regularmente en primavera y otoño.

Con estos cuidados básicos el arbolito sobrevivirá, pero tan sólo con esos cuidados no dejara de ser un árbol contenido en una maceta.
Para ser un verdadero Bonsái o Pre-bonsái le van a faltar las prácticas esenciales que lo lleven a serlo.

En las hojas venideras usted encontrará información para ir logrando el conocimiento básico de esas prácticas, y digo básico porque esta página este pensada para el neófito absoluto. Le deseo, de todo corazón, la mayor de las suertes y el mejor de los resultados, que en la práctica del Bonsái es el placer del camino a recorrer.

PODA DE RAÍCES Y TRASPLANTE

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PRELIMINAR

Hasta aquí la idea fue hablar de mantenerlo vivo.
Ahora nos vamos a ocupar de que sea por mucho tiempo, y más adelante nos ocuparemos de que sea lindo.

Si mantenemos al árbol tan solo con los cuidados básicos iniciales con el tiempo la copa sería desmesurada y desprolíja con relación al tronco, a la maceta y al volumen de raíces contenidas en ella. Y por otro lado como las raíces también crecen a pesar de que no se ven a simple vista, llegan a ahogarse dentro del cuenco (maceta) por falta de espacio y el árbol se debilita y muere.
Pero vayamos por partes.

PODA DE RAÍCES Y TRANSPLANTE
Lo vital es que el árbol se mantenga vivo (y saludable); por eso debemos rejuvenecerle las raí:ces periodicamente, al igual que el substrato que las alberga. De eso se trata la poda de raíces y el transplante; que deberá hacerse en árboles jóvenes (hasta 5 años) todos los años en los primeros días de primavera o mejor aú:n en los últimos días de invierno (aquí en Chile), y en árboles mas viejos cada dos o tres años, llegando a cinco en árboles adultos (mas de 20 o 25 años).
Como primera medida es importante que se comprenda que la diferencia fundamental de un árbol del bosque, el campo o la calle con un Pre-bonsái o un Bonsái es la distribución radicular. Cómo se entiende esto?. Pues bien, es algo así: los árboles en la naturaleza tienen una raíz principal (pivotante) que es muy larga y profunda de la cual se van abriendo nuevas raíces. Podríamos decir que tienen el formato de una punta de flecha invertida. pero además es importante saber que las raíces absorven agua con las pequeñas raicillas que se encuentran en los extremos de esas largas raíces.
El agua absorvida por los árboles en la naturaleza recorre muchas veces decenas de metros hasta llegar a las hojas! Un árbol con este tipo de raíz sería imposible de “meter” en un cuenco de poca profundidad como los que se usan en Bonsái.
Para transformar un árbol en Bonsái (entre tantas cosas) se deben recortar las raíces que se van haciendo largas inutilmente y generar de esta manera nuevas raíces que nacerán más cerca del tronco dando origen a un formato semicircular y compacto, que permita su ingreso en un cuenco pequeño.
Cuando podamos las raíces debemos compensar esa poda con una poda aérea. O sea. Al podar las raíces de nuestro árbol, este tiene menos posibilidades por unos días (hasta que crezcan nuevas raicillas) de tomar la cantidad de agua que necesitaría para alimentarse; por eso cuando podamos las raíces en árboles perennes (que no quedan calvos en invierno) como son las coníferas por ejemplo debemos hacer una poda en el follaje para que el árbol tenga menos superficies de transpiración y no se deshidrate y muera.
En árboles cadúcos esta poda aérea no es imprescindible porque cuando transplantamos el árbol y le podamos las raíces aún no ha rebrotado. Detalles adicionales de la poda aérea encontrará más adelante.

Substrato
Veamos ahora como se podan las raíces y se renueva el substrato.
Para renovarlo ante todo debemos saber “que es”.
El substrato en Bonsái es lo que sería la tierra en una planta común; o sea lo que alberga las raíces.
De que se compone es muy variable, y cada aficionado tiene su propia receta, pero uno simple sería el compuesto por: el 70% de compost de buena calidad y el 30% de arena gruesa de río (granos de 3mm. Esta mezcla funcionara muy bien en árboles de hojas cadúcas y en algunos frutales. Para aquellos que gusten de un suelo más ácido (azaléas, cítricos, camélias, etc), funcionara bien uno que contenga: 25% de turba humedecida, 25% de pinócha (no muy seca), 25% de compost y 25% de arena gruesa. Para coníferas que gustan de un suelo que drene rápido: 50 o 55% de compost y 45 o 50% de arena gruesa.
Todas estas “formulas” son absolutamente relativas y pueden variar sin mayores riesgos de acuerdo a los materiales que tengamos a mano. Como ejemplo les puedo decir que se pueden utilizar como componentes para la confección de un buen substrato algo de tierra negra común, perlita (piedra pómez molida expandida), humus de lombriz, alguna cucharada de carbonilla, alguna de ceniza de madera o de hueso molido, virutas de madera, corteza molida de pino o eucaliptus, vermiculíta, estiércol seco y estacionado, piedritas de fondo de peceras, étc, étc, étc.

Poda de raíces
Si dejamos de regar un par de días antes del transplante nos va a resultar más fácil realizarlo. Trate de hacerlo en un día nublado y fresco. Con un cuchillo sin filo tratamos de despegar las raíces del borde del cuenco insertándolo hasta el fondo y dando toda la vuelta a su perímetro.
Tomamos el árbol con mucho cuidado por el tronco, lo levantamos y lo dejamos por unos minutos en un lugar sombreado y fresco mientras lavamos y secamos el cuenco del cuál lo sacamos. Le ponemos a este una nueva y pequeña malla de mosquitero para tapar los agüjeros de drenaje (lo ideal es anclarla con alambre de aluminio) y le ponemos una capa de substrato nuevo en el fondo formando un pequeño montículo donde luego vamos a apoyar el árbol.
Volviendo a este, puede que nos encontremos con mucho substrato visible en el perímetro y pocas raíces expuestas; de ser así lo mejor que podemos hacer es no tocar nada y volver a introducir el árbol en el cuenco, una vez hecho esto presionar en los bordes para compensar el despegue que hicimos con el cuchillo. Esto viene a cuento de que si no lo presionamos el agua de los próximos riegos se va a escurrir por el borde y no va a mojar todo el substrato.
La otra posibilidad es encontrarnos con muchas raíces que enmarañadas circulen por todo el borde (y el fondo) y no dejen prácticamente nada de substrato visible. Aquí es donde es menester meter manos a la obra con el riesgo que nos echen de casa al ver la mugre que estamos haciendo. Por eso además, recomiendo la mayor prolijidad posible.
Apoye el capellón en una superficie lisa y con un palito con punta (una birome vieja puede servir) vaya desenredando las raíces perimetrales insertando el palillo cerca del borde y palanqueando hacia afuera. Una vez recorrido todo el perímetro repita la operación acercándose un poco más hacia el tronco (1cm). Luego desenrede las raíces del fondo del capellón. La idea de esto es ir peinando las raíces para liberarlas de substrato y poder ver de esta forma si hay raíces suficientes cercanas al tronco. Cuando tenemos ya libre de substrato un capellón que visualmente pueda ingresar en el cuenco dejando un par de centímetros libres en todo el perímetro podemos con una tijera bien afilada cortar las raíces sobrantes del terrón, tratando de que los cortes en las raíces más gruesas queden hacia abajo.

Luego de este corte podemos ir adentrándonos más en nuestro escarbe hacia las proximidades del tronco (1 ó 2 cm nada más y siempre con mucho cuidado), dejando mas raíces visibles, que en este caso no cortaremos y dejando mas lugar libre para introducir nuevo substrato. Luego apoyamos el árbol dentro del cuenco y lo vamos llenando ayudándonos con un palillo para ir introduciéndolo entre las raíces y presionando levemente para no dejar demasiado aire. Una vez completado el rellenado del cuenco lo regamos con agua que contenga hormona antishock, pulverizamos sus hojas(de tenerlas) y lo ponemos en un lugar luminoso pero donde no reciba los rayos directos del sol durante 10 o 15 días. Después lo iremos acostumbrando al sol y lo iremos llevando de a poco a su lugar definitivo. Tampoco lo fertilizaremos por 30 días.

PODA de RAMAS y PINZADO

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Por medio de la poda de ramas y el pinzado de brotes es como conseguimos que nuestro arbolito se vaya educando y vaya logrando la forma por nosotros pretendida (que nunca será otra, que la forma de un árbol de la especie en cuestión).
Cuando podamos una rama la energía del árbol se concentra en la yema de crecimiento anterior a la que fue podada, allí es donde brota nuevamente dejando un entrenudo más corto. Si esto lo hacemos con regularidad tendremos ramas colmadas de yemas de crecimiento latentes que año tras año van a ir brotando dando origen a nuevas ramas más cercanas al tronco.

En los latifoliados se dejan crecer los brotes hasta que tengan cuatro o cinco pares de hojas y se cortan dejando un par solamente; pero si queremos que la rama engorde la dejaremos crecer libremente hasta que tenga el grosor pretendido antes de podarla.
Cuando podamos hay que prestarle atención a la dirección hacia la cual apunta el peciolo de la última hoja porque como la yema que se activará será la ubicada en su axila, en esa dirección se desarrollará el nuevo crecimiento.
Los brotes tiernos se pueden pellizcar con los dedos índice y pulgar sin necesidad de utilizar herramienta alguna.

En las coníferas de hojas escamosas (thuyas, cipreses, chamaesiparis, etc) y las de pequeñas hojas aciculares (juníperus squamata, etc)se pellizcan los brotes cuando tengan un par de centímetros y se los reduce a la mitad de su tamaño. Ahora, si una rama es muy larga, y decidimos podarla, en el caso de las coníferas nunca esta poda se podrá hacer mas allá de una zona viva (con hojas y brotes)porque sino la rama se secaría.

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En el caso de los pinos que tienen brotes en forma de “velas”, y como estas brotan de a 4 o 5 en un mismo sitio, se elíje el par que nos interesa como futuras ramas y las demás se cortan desde la base. Por otra parte el par que decidimos dejar las cortamos con una tijera afilada al largo deseado o las dejamos crecer hasta que lo alcance.

ALAMBRADO

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A veces (muchas) con la poda y el pinzado no se llega a lograr el objetivo deseado en cuanto a la forma de nuestro querido árbol, por eso se recurre al doblado artificial de ramas o tronco para conseguirlo. No se espante; el árbol no lo sufre tanto, como nosotros mismos o nuestros amigos pueden creer; y aunque pensemos que los árboles no tienen grandes posibilidades de quejarse, de alguna manera no es asi. Ellos se quejan cuando no brotan o cuando no fructifican por ejemplo. Por eso digo que no lo sufren tanto; porque cuando alambramos un árbol momentáneamente puede detener su crecimiento hasta que se acomoda a su nueva situación, pero esto es absolutamente momentáneo si el alambrado esta correctamente realizado.

Sepamos que una rama por ejemplo va a ser más flexible si la alambramos antes de regar, y va a poder ser mejor manipulada si la masajeamos. Esto es flexionarla repetidamente hacia un lado y otro varias veces, por supuesto sin llegar a dañarla.
No siempre, para cambiar la forma de una o más ramas se utiliza el espiralado de las mismas. A veces, por ejemplo, para bajar una rama y darle apariencia más pesada y añosa, es mucho mas simple la colocacion de tensores; y por otra parte simples separadores hechos con madera o alambre se pueden utilizar para separar 2 ramas.

El alambrado propiamente dicho (espiralado), se realiza utilizando alambre de aluminio el cual se enrolla de abajo hacia arriba en la rama a torcer, previo anclado en el tronco dándole vueltas en un ángulo de 45° . También es posible alambrar dos ramas con un mismo trozo de alambre.
Se utilizarán diferentes diámetros de acuerdo al grosor de la rama a alambrar. Por ejemplo si la rama tiene 5 mm de grosor funcionara bien un alambre de 2mm.
Para el alambrado del tronco, el alambre se ancla en el fondo del cuenco y desde la base misma de éste se comienza el espiralado. El alambre en todos los casos debe quedar tocándose con la corteza pero no presionándola.
La mejor época para alambrar las caducifolias es antes de que broten, las latifoliadas en primavera y las coníferas en primavera y hasta mediados de verano, aunque es posible también hacerlo en otoño.
El tiempo que dejaremos el alambre dependerá del crecimiento y engrose del tronco o rama alambrada, lo importante es que el alambre no se incruste en la corteza y dañe el árbol, (además esas marcas después son imposibles de disimular).

CONSEJOS ADICIONALES SOBRE ALAMBRADO

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Después de alambrar, hay que regarlo, pulverizar sus hojas (si las tiene)con agua, y protejerlo del sol por unos días. O sea los mismos cuidados que recibe un árbol recién transplantado.

Este método hace que nuestro árbol se vea feo durante el tiempo que está alambrado, pero es casi inevitable, en las coníferas sobre todo. Para disimular el alambre de aluminio, se puede forrar con cinta verde de floristería antes de usarlo.